Voy a dar una vuelta
Pues luego de haberme resentido las dos piernas durante la Semana Santa (gracias a mi eterno vicio) tuve mi entreno en la carretera que rodea el Lago de Amatitlán. Qué delicioso el clima y el ambiente que se respira en nuestro contaminado pero todavía hermoso lago.
Comenzamos como a eso de las siete menos cuarto el circuito preparado
por los entrenadores, y poco a poco fui entrando en calor. También el día fue entrando en calor y conforme más pasaba el tiempo, más fuerte me abrazaba el sol. Menos mal que la hidratación no hizo falta en ningún momento del entreno.
por los entrenadores, y poco a poco fui entrando en calor. También el día fue entrando en calor y conforme más pasaba el tiempo, más fuerte me abrazaba el sol. Menos mal que la hidratación no hizo falta en ningún momento del entreno.Este entreno fue clave por dos razones: primero, supe que ya estaba preparado para distancias largas, luego de tanto descanso; segundo, me dí cuenta que con los entrenos en la pista he mejorado de gran manera mi estilo de correr.
No importó haber tenido que madrugar levantándome a las 5 AM un domingo, las recompensas se encuentran disfrutando del clima, del viento, del sonido (no el de las camionetas que pasan). En fín, disfrutando de la hidratación y de el enfriamiento, del calentamiento y del esfuerzo. Recordando aquellos momentos de cuando corrí mi primer maratón y sabiendo que gracias a Dios puedo decir que fue el primero y no el único.


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